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15 BAFICI Call Girl de Mikael Marcimain

Call Girl es la opera prima del director Mikael Marcimain, la película sueca se basa en un caso de 1976, mismo año en que transcurre el film, que consiste en una investigación sobre una red de prostitución que encuentran que está vinculada con nombres muy importantes de la política su país.

Call Girl es la opera prima del director Mikael Marcimain, la película sueca se basa en un caso de 1976, mismo año en que transcurre el film, que consiste en una investigación sobre una red de prostitución que encuentran que está vinculada con nombres muy importantes de la política su país.

En el BAFICI

Call Girl transita varios géneros y resaltan sobre todo dos líneas narrativas.

Una, es la de una menor problemática a la que su madre se ve obligada a dejar en un asilo juvenil. Iris no habla con quien no le interesa y vive escapándose, sobre todo después de que una amiga llegue al mismo lugar donde está internada. Las dos llegan casi sin darse cuenta a terminar metidas como prostitutas de alto vuelo siendo manejadas por una señora que aparece tratándolas bien, haciéndolas creer especiales, para así apoderarse de ellas.

Por el otro lado, es la historia de John Sanberg y su investigación que está directamente relacionada con las chicas, aunque sólo al final lo sepan y los personajes se junten por primera vez. Y es que cada nombre de un político (hasta del Ministro) que surge, los acerca más a un destino inevitable.

El director logra captar la década del 70 no sólo desde las plataformas altísimas, los pantalones anchos y la música, sino también desde la esencia de esa época de cambios y de liberación.

Entre el drama, el thriller, y el policial político, la película transita sus poco más de dos horas entre lo que comienza como una diversión para las chicas y deriva en un infierno del cual no pueden escapar.

 

 En el BAFICI

Es cierto que quizás su protagonista, hasta el último momento, es bastante pasiva, y tras unas dificultades termina, aunque no quiera, siempre volviendo a acostarse con estos señores por dinero. Quien no es nada pasivo es el personaje de Sanberg, que hasta las últimas consecuencias sigue con la investigación, aún ante cada amenaza (que no llega precisamente con palabras, sino con hechos hasta que ésta deje de ser una amenaza para pasar a ser una realidad). Es él el motor de la película que espera enfrentarse por fin a Dagmar Glans, la mujer que funciona como proxeneta, que seduce a las jóvenes con elogios y falsas promesas.

Cada uno de sus personajes están construidos de manera sólida pero con muchas capas. El bueno es bueno pero puede explotar en un ataque de violencia a causa de los nervios. La mala es mala pero intenta sin mucho éxito acercarse a su hijo.

Resumiendo, el film funciona tanto en cómo está llevado el relato como en la denuncia. El director no se pone precisamente en contra de la prostitución, sí, tiene su postura, pero lo que denuncia con más fuerza es el hecho de que en general el poder siempre termine ganando.

Un policial muy interesante y atractivo que sorprende por su ambición, sobre todo al ser, como había mencionado, una ópera prima.

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