Crítica de Estrenos

Gravedad de Alfonso Cuaron

Gravity, la nueva película de Alfonso Cuaron, que aspira a los Oscars

Regresa Alfonso Cuarón con uno de los estrenos que se perfila como la película del año, y que da mucho que hablar para los Oscars. Sandra Bullock en el papel de su vida, acompañada de un siempre correcto George Clooney, cuentan una historia sobre la vida en Gravity.

 Alfonso Cuarón se toma su tiempo para hacer películas, de hecho en una entrevista reciente dijo que el cine ya no es su prioridad, sino su familia. Gravity es la película que le sigue a Children of men, estrenada en el 2006, y está co escrita junto a su hijo, Jonás, y es dedicada a su madre.

“La vida en el espacio es imposible”, es lo primero que nos explica Gravity. Y luego descubrimos a los dos personajes principales, el experimentado astronauta y la primeriza, llena de miedos. Y la tragedia, el plot que desemboca en el conflicto, que los deja a los dos más a la deriva que nunca.

Gravity está impecablemente dirigida y tiene un uso del 3D como pocas veces se ha visto, capaz de hacernos sentir a esa distancia, tan lejos de todo, la desolación, y el miedo que puede provocar estar así.

Con guión a simple vista sencillo, con pocos elementos, pero que habla de la vida y la muerte, del sentirse aislado como método de seguridad, del instinto de supervivencia que a veces sale aunque aparentemente no tengamos nada que nos mueva sobre la tierra. También es una película cuyo clima está tan bien construido, que nos sentimos así de desolados, y nos exaspera el incierto destino de sus protagonistas.

GRAVITY

Sandra Bullock, actriz tan odiada como amada por el público y la crítica, le pone todo su cuerpo a Ryan, la inexperta que se encuentra repentinamente en una situación que no puede o siente que no puede sobrellevar. Es ella el alma de la película. La acompaña un siempre correcto George Clooney, como el experimentado y arrogante, que parece preocuparse sólo por romper un récord que lo pondría en la cima, pero es el que la mueve a ella a no bajar los brazos.

Una experiencia visualmente deslumbrante, pero también inquietante y por momentos cercana al terror (no imagino peor pesadilla para un astronauta que la de quedarse a la deriva en el espacio) que no habría que dejar pasar. Porque como lo dice su protagonista cerca del final, “de todos modos será un gran viaje”.

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