Crítica de Estrenos

El Misterio de la Felicidad de Daniel Burman

El Misterio de la Felicidad, la vuelta de Ines Estevez al cine de la mano de Daniel Burman.

El Misterio de la Felicidad, la vuelta de Ines Estevez al cine de la mano de Daniel Burman.

Vuelve Daniel Burman, aquel joven director que supo ganarse su lugar dentro de la industria del cine argentino, especialmente gracias a su trilogía con Daniel Hendler (en la que él siempre interpretaba a distintos personajes pero que compartían mucho más que su nombre), habiendo así logrado trabajar con actores de la talla de Cecilia Roth, Antonio Gasalla, Graciela Borges,  Valeria Bertuccelli y, en esta última ocasión, Guillermo Francella e Inés Estévez, que amagó retirarse de la actuación hace unos años.

En esta ocasión, Guillermo Francella (que desde hace un tiempo está intentando desligarse de su faceta de actor cómico), más contenido pero aun así sin poder escaparle a ciertos tics que ya parecen ser parte de la persona, interpreta a uno de los dos socios dueños de una empresa chiquita pero que colma todas sus expectativas. Él no espera más de la vida, se siente feliz, así lo asegura y él mismo se lo cree, con esa vida rutinaria pero que lo llena. Su compañero y socio de toda la vida es interpretado por Fabián Arenillas, quien lo acompaña en cada paso hasta que sin previo aviso desaparece. Ahí entra en juego el personaje de la mujer, una Inés Estévez fantástica, como la mujer de un hombre que abandonó todo de un día para el otro.

La cuestión pasa por esta ausencia que los toma por sorpresa. ¿Fue tan inesperado? ¿O se podría haber previsto? Mientras Santiago (Francella) habla sobre lo feliz que se siente con la empresa en la que son socios, y como no cree que necesite nada más en la vida (curioso, porque es un hombre solo, no sólo soltero, sino solitario), Eugenio(Arenillas) menciona sueños que tiene. Y es que sus días eran todos iguales, se detenían en el  mismo semáforo, escuchaban la misma radio, estacionaban en el mismo lugar, jugaban tenis el mismo día y a la misma hora. Pero la rutina no nos pega a todos del mismo modo, y Eugenio era un vaso a punto de rebalsar.

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Mientras el film es vendido como una comedia romántica que pone a una mujer entre dos amigos, habría que advertir que es poco de eso lo que se van a encontrar en la sala del cine. El misterio de la felicidad es más bien un drama ligero sobre dos personas que estuvieron acompañadas, o así se sintieron, y ahora se encuentran desamparadas, intentando entender y entenderse, llegar a un acuerdo mutuo sobre el destino de esa empresa que están ofreciendo comprar, a medida que inician un viaje (al final se convierte en uno literal) buscando al desaparecido. Con cierto tono existencialista, bastante melancólico, el film que no está entre lo más inspirado del director generará alguna sonrisita cómplice, sobre todo ya llegando a su último tercio cuando logra repuntar. Pero antes de eso, largas secuencias nos introducirán al mundo de estos dos socios que parecían siameses, y por eso a Santiago tanto le va a doler su ausencia y el no entenderla, porque el cariño que tiene para con él parecería que no muchos logran entender. En algún momento dice que odia los domingos porque son los días que los socios no se ven, y ahora para él son todos domingos.

El Misterio de la Felicidad, que más que una historia de amor, retrata una historia de amistad (al fin y al cabo es otro tipo de amor) destaca a ella, Inés Estévez, como una mujer que decide empastillarse para enfrentar la ausencia de su marido. Ligera y apenas divertida, tarda un poco en arrancar y si bien logra repuntar, no se puede negar, con todo el dolor del mundo de parte de alguien que banca mucho a Burman, que es una de las películas más flojas de su director.

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