Crítica de Estrenos

Estrenos Perdida de David Fincher

David Fincher dirige Perdida, best seller enfocado en un matrimonio que termina de quebrarse cuando ella desaparece y él pasa a ser el primer sospechoso.

David Fincher dirige Perdida, best seller enfocado en un matrimonio que termina de quebrarse cuando ella desaparece y él pasa a ser el primer sospechoso.

Estrenos Perdida de David Fincher - Visión del Cine
Estrenos Perdida de David Fincher – Visión del Cine

“¿En qué estás pensando, Amy?” La pregunta que más a menudo he repetido durante nuestro matrimonio, si bien nunca en voz alta, nunca a la única persona que habría podido responderla. Supongo que son preguntas que se ciernen como nubes de tormenta sobre todos los matrimonios: “¿Qué estás pensando? ¿Qué es lo que sientes? ¿Quién eres? ¿Qué nos hemos hecho el uno al otro? ¿Qué nos haremos?”.

De la cita tomada directamente del libro escrito por Gillian Flynn es que parte su versión cinematográfica. Nick se pregunta sobre lo que piensa su mujer, Amy, esa muchacha bonita y encantadora que supo enamorarla. Pero su matrimonio ya no se parece a aquel idilio que supieron vivir juntos. Se convierte en un matrimonio con problemas como los de todo el mundo, de dinero, de confianza, de hastío…

Nick abandona su casa el día de su quinto aniversario escapando de una rutina que ya no lo atrae. Pero cuando regresa no lo espera nada de lo que él había supuesto, juegos y mensajes crípticos de su mujer que repite cada aniversario. Lo que encuentra es la puerta abierta, una mesa de vidrio rota y que Amy no está. De este hecho parte la historia del matrimonio de los Dunne, que está contada tanto en la película como en el libro, a dos voces. Mientras desde el punto de vista de Nick vivimos el comienzo de una investigación policial en la cual aparecerán datos que no conocía de su mujer y una fuerte presencia e influencia de los medios que lo apuntan como sospechoso, es a través de flashbacks y un diario personal que Amy cuenta cómo comenzó esa relación que derivó en este matrimonio.

Perdida es muy fiel al libro en el cual está basado y seguramente gran parte de esa responsabilidad recae en quien se encarga del guión, la propia escritora de la novela. Pero es Fincher quien no simplemente plasma escenas tal cual las cuenta el libro, sino que las impregna de misterio o de humor, según sea el caso. Junto a la música infalible de Trent Reznor y Atticus Ross, Fincher dirige un thriller con una mirada ácida sobre el matrimonio como entidad.

Y para encarnar a este matrimonio elige a Ben Affleck y a Rosamund Pike. Él podrá gustar más o menos como actor, y si bien es cierto que no termina de entregarse por completo al personaje, el actor que será Batman próximamente acá interpreta a un hombre cuya no expresión ayuda a generar ese aire de misterio, esa sensación de no saber nunca qué está pensando. Y ella, Rosamund, podrá ser un rostro menos conocido ya que en general estuvo abocada a papeles secundarios aunque en su filmografía tiene algunos inolvidables (es la bella Jane de la que todos se enamoran en Orgullo y prejuicio e incluso protagonizó junto a Tom Cruise el blockbuster Jack Reacher) pero demuestra que Fincher no se equivocó al elegirla y que tiene muy buen ojo a la hora de elegir a esas mujeres tan misteriosas como seductoras (ya sucedió con Rooney Mara, a quien no le habían puesto muchas fichas cuando se la anunció como Lisbeth Salander para la primera entrega de la saga de Millennium). Si hay alguien que se destaca en esta película es sin duda Pike, quien a veces dice mucho más con una simple mirada.

Es poco recomendable continuar hablando del argumento de la película para aquel que no ha leído el libro ya que este se caracteriza por sus vueltas de tuerca que convierten a la novela en una historia retorcida y un cínico retrato sobre el matrimonio. Es una historia en la que nadie parece tan inocente ni tan culpable.

“Porque no se puede estar tan enamorados como lo estuvimos nosotros sin que ese amor te invada hasta el tuétano. Nuestro amor puede entrar en remisión, pero siempre sigue ahí, esperando para regresar. Como el cáncer más dulce del mundo”. En la casi hora y media que dura la película, Fincher nos plasma su versión cruda del matrimonio y de paso nos regala un thriller quizás menos cautivante que otros de sus trabajos pero igual de efectivo.

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