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7º Festival de Cine Frances Les Avant-Premières: Cuatro películas para ver

Presentamos cuatro películas que estuvieron presentes en la séptima edición del Les Avant-Premières, el festival de cine francés que se lleva a cabo hasta el 15 de Abril.

Presentamos cuatro películas que estuvieron presentes en la séptima edición del Les Avant-Premières, el festival de cine francés que se lleva a cabo hasta el 15 de Abril.

Mis días felices  de Marion Vernoux

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Con la presencia de su directora, Marion Vernoux, se proyectó esta película que habla sobre una mujer que intenta lidiar con lo inevitable: envejecer. En su caso, su crisis de edad, después de los 60s, surge tras quedarse jubilada y sin encontrarse con algo interesante para hacer. Todo le aburre. Hasta que, por un regalo de sus hijas, acude a un centro de jubilados en el que hacen diferentes actividades y conoce a un hombre de edad más cercana a la de sus hijas. Quizás por primera vez en muchos años, comienza a sentirse linda y deseada, pero prontamente esa relación no comienza a llenarla y se siente usada. Porque de repente pasa a ser una conquista más.

Con un tono liviano y refrescante, Fanny Ardant se entrega por completo a su protagónico regalándonos a una Caroline de varios matices y muchas incertidumbres, provocadas más que nada por ese aburrimiento al cual quiere escapar. Si bien muchos personajes secundarios no terminan aportando demasiado, se encuentran más bien desdibujados, y la historia por momentos carece de empatía: Caroline acepta todo de manera muy natural: el comienzo de un amorío, ser una más en la lista, todo menos la muerte de su mejor amiga, que no sólo la dejó sola sino que le recuerda exactamente su temor, el hecho de que está envejeciendo.

Resumiendo, un film disfrutable y fresco, que podría haber ahondado un poco más en algunos personajes (incluso el del joven amante termina reducido a un simple hombre que parece sentir el hecho de aún no tener hijos pero prefiere seguir teniendo conquistas por montones en lugar de sentar cabeza) y se queda un poco a mitad de camino en algunas cuestiones.

Party Girl de Marie Amachoukeli-Barsacq

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Otra historia sobre una mujer transitando su sexta década de edad. Pero en este caso, es bien diferente. Angelique trabaja en un cabaret, tiene tres hijos y ningún marido, y su ideal de vida es el que lleva adelante: con noches interminables de alcohol y baile. Hasta que un antiguo cliente regresa al negocio, le declara su amor y le pide casamiento. A partir de entonces seremos testigos de cómo Angelique intenta encajar en la vida de una mujer de casa, a punto de casarse, a la vez que vamos descubriendo la relación que tiene con sus hijos, una de ellas en una familia adoptiva. El tema es que el principal dilema de Angelique no pasa por ellos, a quienes el evento los une por primera vez en muchos años y sabiendo que las distancias no mataron el afecto y amor que corre por su sangre, sino por su incapacidad de sentar cabeza, de quedarse tranquila en su casa, ya que extraña la noche, el alcohol, y las fiestas.

“Soy una mariposa revoloteando en la noche”, se define en algún momento, y las mariposas aparecen en detalles para simbolizar la libertad a la cual Angelique no quiere ceder. Party Girl es una película intimista, de cámara en mano, una naturalidad que la acerca casi a un documental, sobre todo teniendo en cuenta que está inspirada en la vida de la propia protagonista.

Es cierto que algunas cosas que se proponen quedan de manera inconclusa, pero es un más que interesante retrato sobre el paso del tiempo y el miedo que éste provoca.

Une Nouvelle Amie de Francois Ozon

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Francois Ozon viene siendo un infaltable del ciclo Les Avant Premieres. En los años anteriores entregó dos películas distintas pero imperdibles: En la casa y Joven y bella (estrenada el mes pasado comercialmente en nuestras salas). Por suerte para nosotros, el director francés pasa mucho tiempo detrás de cámara y esta vez la película que presenta es una libre adaptación de la novela The New Girl.

El film empieza con unos planos detalles de una mujer bella a la que maquillan y arreglan con extremo cuidado y perfección. Esto para descubrir a los pocos minutos que es el cadáver de una joven en el día de su funeral. En el estrado, su mejor amiga Claire se emociona y habla sobre ella y promete cuidar a su pequeña hija (una beba de seis meses) y ayudarlo al viudo (Romain Duris). Ya esa primera escena, y unos flashbacks que nos ayudan a comprender la amistad entre las dos muchachas, sirven para que el director retrate a la figura de la mujer como algo hermoso y sensual, al que dan ganas de acercarse, pero también un poco de miedo, como si fuéramos algo frágil que podríamos llegar a quebrar.

El conflicto principal de la película comienza un poco después, cuando Claire descubre al viudo de su mejor amiga en una situación totalmente inesperada. Es que él también es alguien que siente por la mujer un deseo tan vivo, que no alcanza con poseerle, necesita ser ella, ama tanto a las mujeres que quiere ser como ellas y estar con ellas, no le alcanza con una sola de las opciones. A David le gusta transvestirse, pero que le guste esto no implica en ningún momento que le gusten los hombres. Sí disfruta de ser admirado como tal por ellos.

Y Claire acompaña a David/Virginia en este sendero de autodescubrimiento a la vez que Ozon deja expuestas varias aristas a la vez que permite reflexionar libremente sobre el género. No hay etiquetas ni estereotipos, simplemente personas intentando vivir con ellos mismos.

Una película fascinante, hermosa tanto a nivel estético (con escenas musicalizadas como siempre lo sabe hacer él) como argumental, con algo del cine de Almodóvar y mucho de la elegancia al que el cine francés nos acostumbra, Une nouvelleamie es una de las imperdibles del ciclo.

3 Corazones de Benoît Jacquot

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Benoît Jacquot también es un director que ya había pasado por Les Avant Premieres, con El adiós a la reina, aquel drama de época que decidía enfocarse en la relación de María Antonieta con la Condesa de Polignac. Con 3 corazones también apuesta al melodrama dramático, ya situado en nuestros tiempos.

Benoît Poelvoorde es Marc, un inspector que queda una noche varado en un pueblo del interior de Francia. Allí conoce a Sylvie (Charlotte Gainsbourg) y pasan la noche juntos paseando para decidir luego volver a verse en Paris. Sylvie sabe que ese encuentro no fue casual, que es una oportunidad que no debería dejar pasar y abandona a su pareja para irse con él. Pero, otra vez el destino jugando, si bien Marc en ningún momento deja mirar el reloj porque en ningún momento deja de pensar en ella, entre un percance del trabajo y un infarto, no logra llegar a la cita.

El tiempo pasa, Sylvie se va a vivir a Estados Unidos con su pareja (con quien vuelve llorando devastada tras la decepción amorosa) y acá quedan su madre (Catherine Deneuve) y su hermana inseparable Sophie (Chiara Mastroianni), quien se encuentra de repente sola a cargo del negocio familiar, un local de antigüedades. Tras un problema con los impuestos, algo que ni siquiera termina de comprender, Sophie conoce a Marc, quien la ayuda con los libros contables del negocio. A partir de ahí, es Sophie la que deja a su pareja para empezar una vida nueva con Marc.

La película de Jacquot es un melodrama elegante, que no cae en los lugares predecibles del género, pero sí se convierte en una tragedia griega (con una voz en off incluso que funciona como narrador al mejor estilo griego). El principal dilema que sufren los protagonistas es el de decidir entre lo que dicta su corazón, y lo que le corresponde al deber. Ser egoísta y vivir lo que anhelan lastimando a gente en el camino, o sufrir en silencio para que nadie más salga herido. Pero estos tres corazones a los que alude el título son frágiles.

El film también apuesta al thriller, al suspenso de no saber nunca qué va a suceder. Y esto lo intensifica con una banda sonora por momentos casi invasiva, pero que sin duda nos sitúa en ese tono casi de terror. Porque lo que ellos viven, es casi de terror. La ilusión de un amor que rápidamente se esfuma y luego se convierte en algo totalmente prohibido.

Cada uno de los cuatro protagonistas está muy bien en su personaje, pero sin duda quienes más se destacan son los dos que se enamoran de manera inmediatamente. Gainsbourg y Poelvoorde, que tienen que lidiar todo el tiempo con lo que sienten, mantener una expresión firme que no permite vislumbrar lo que realmente les pasa.

Elegante, doloroso, permitiéndose hasta jugar con un “¿qué pasaría si…?” que rompe el corazón, pensar en cómo podrían haber sido las cosas si el destino hubiese sido menos perverso, 3 corazones es un melodrama bello, que no cae en lugares comunes, que no se queda en el simple triángulo amoroso, aunque no puede evitar caer en algunas casualidades forzadas que de todos modos no le restan mérito a este drama personal.

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