Crítica de Estrenos

Estreno Mariposa de Marco Berger

En Mariposa, Marco Berger propone un juego de espejos y por primera vez centra el protagonismo en un personaje femenino, interpretado por Ailin Salas.

En Mariposa, Marco Berger propone un juego de espejos y por primera vez centra el protagonismo en un personaje femenino, interpretado por Ailin Salas.

Lo nuevo del realizador Marco Berger marca una especie de ruptura en su filmografía. No es completa porque en ciertos aspectos sigue siendo el mismo de siempre, o mejor dicho, lo mejor de él. Por el otro, se aleja de sus temáticas más asiduas para incluso poner en el centro de su film a una protagonista mujer, o dos.

Ailin Salas, una actriz indispensable del cine argentino de hoy en día, protagoniza las dos historias que el director y guionista quiere contar, y que parten de un mismo momento. Un momento tan preciso en el que el aleteo de una mariposa puede influir en todo lo que venga después. Es así que Mariposa va a contar dos historias paralelas, todo dependiendo de si la madre abandona o no a su hija en el bosque.

Los mismos actores aparecen en cada una de estas líneas narrativas pero, algo que ayuda a no generar confusión aunque por momentos parezca la decisión más fácil, en cada una de estas líneas tienen un look diferente. Pero lo cierto es que uno de los recursos mejor utilizados en este film es el del montaje, de una perfección sorprendente en un film de tanta ida entre historia e historia.

Además, porque cada una de estas líneas tiene un cuidado estético diferente. Así, los personajes van y vienen, con rasgos en común pero encontrándose en situaciones algo diferentes.

Papallona

A la vez, Berger sigue sabiendo retratar como nadie las tensiones sexuales y el deseo entre sus protagonistas, sin importar el género u orientación. Miradas, gestos, roces, todo de una manera muy sutil. Sutilidad que por ahí se pierde en otros aspectos, como a la hora de los símbolos y citas que elige para reforzar su idea. Todo está puesto con mucho cuidado, con mucha meticulosidad, lo que por momentos la torna casi superficial.

Al final, para Berger parece que uno difícilmente pueda escapar de su destino. Lo cierto es que en cada una de las historias se presentan diferentes temas y problemáticas, pero a la larga la historia de amor es la misma. Podríamos pensar en lo que Gondry contó en Eterno Resplandor de una mente sin recuerdos: podemos olvidarnos, erradicar a alguien de la cabeza, pero es imposible de eliminar lo que esa persona nos pueda provocar y hacer sentir.

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