Crítica de Estrenos

Estreno El Capital Humano de Paolo Virzi

Llega la nueva película del director italiano Paolo Virzi, El Capital Humano, que fue un éxito en su propio país.

Llega la nueva película del director italiano Paolo Virzi, El Capital Humano,  que fue un éxito en su propio país.

Tres puntos de vista, tres diferentes historias sobre una misma. Basada de manera libre en la novela de Stephen Amidon, El capital humano está contada en cuatro capítulos (los tres primeros desde la mirada de los tres personajes principales y el último que presenta la resolución de cada uno en conjunto). A medida que se van sucediendo, lo primero que hace la película es mostrarnos que no todo es lo que parece, que ante los ojos de otra persona las cosas son otras. Valeria BruniTedeschi, Fabrizio Bentivoglio y Matilde Giolison quienes protagonizan cada una de esas historias que confluyen en un mismo hecho: un accidente del cual conviene no brindar mayor detalle.

Pero lo principal del film radica en lo referido al capitalismo, a la ambición, a dónde nos puede llevar la necesidad de pertenecer a un mundo de todos modos retratado con frialdad y, por momentos, mucha oscuridad.

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El problema es que muchos de los personajes terminan siendo delineados de una manera bastante estereotipada. El señor de clase media que quiere aprovecharse de un negocio con la adinerada familia de su yerno, el adinerado hombre de negocios que busca mantenerse en su estatus a costa de la desgracia financiera de otras personas, la señora esposa encerrada en su mundo aburrido y frío de alta sociedad. También están los dos adolescentes, enamorados, o eso nos hacen creer, incapaces aún de asumir responsabilidades.

Valeria BruniTedeschi se destaca especialmente con su interpretación de una mujer que aparentemente lo tiene todo pero en el fondo no es más que una esposa aburrida, que no puede comprometerse a nada con su vida, si al fin y al cabo ésta ya está armada gracias a su marido, quien no la escucha, no le habla demasiado y ni siquiera parece preocuparse por ella.

Con una fotografía elegante, tal como su historia lo requiere, Virzi sigue a sus personajes, sin juzgar nunca a ninguno, y se mueve entre diferentes géneros, predominando el thriller.

La estructura del film rememora mucho a Iñárritu pero las diferencias están puestas sobre la mesa. Por un lado, que lo narrativo esté fragmentado por diferentes puntos de vistas no complejizan el relato, hay algo menos pretensioso y el ritmo es bastante más ágil. Y por el otro, así como lo primero le juega a favor, en contra le juegan una resolución poco inspirada y las ideas del film que ya estaban reflejadas, bastante subrayadas.

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