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18º BAFICI Competencia Vanguardia y Género: Demon de Marcin Wrona

Arrancamos con la competencia de Vanguardia y Género, con el film Demon de Marcin Wrona.

Arrancamos con la competencia de Vanguardia y Género, con el film Demon de Marcin Wrona.

Que las bodas son toda una ocasión, divertidas pero también caóticas y situaciones en las que uno nunca sabe qué puede pasar, no es ninguna novedad. La boda de Piotr y Zaneta es incluso más singular porque el novio termina siendo poseído por el espíritu de una joven judía.

Todo comienza cuando el novio llega a la casa que va a ser de ellos, regalo de su padre, y descubre en el patio unos huesos enterrados. Las visiones comienzan a sucederse hasta que finalmente él termina poseído, retorciéndose y llamando la atención de los invitados. Pero el padre de la novia no está dispuesto a que le arruinen esa boda e intentará ocultarlo o disfrazar la situación.

La película dirigida por Marcin Wrona es su propia versión de la leyenda conocida como dybbuk. El realizador de 42 años supo perfilarse como promesa del cine de género polaco hasta su reciente suicidio en medio de la promoción de su película. Esto inevitablemente le imprime aún más oscuridad a un relato extraño, una película inclasificable (porque reducirla a “una de terror” sería algo muy injusto) que bucea con ciertos elementos de género y dosis de humor intermitentes muy propias del evento en el que está enmarcada, ese casamiento lleno de personajes (el sacerdote que busca a toda costa irse o el médico que aboga en contra del alcohol para beber a escondidas, entre las perlitas más interesantes).

Es cierto que el último acto es desparejo y notablemente inferior al resto de la película, en la cual la historia está contada a su ritmo más allá de lo irregular en su tono, pero de manera precisa. El final se siente un poco abrupto aunque también está clara la decisión de Wrona de no sobreexplicar algunas cosas, no dejar todo tan servido. Hay además de una fotografía notable, un juego interesante con la banda sonora, provocando saltos desde las melodías festivas a otras terroríficas.

La negación, el olvido como precio a pagar, son algunas de las ideas que quedan rondando al terminar. “Debemos olvidar lo que no vimos” y no es necesario agregar nada más.

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