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18º BAFICI Competencia Vanguardia y Género: The Lure de Agnieszka Smoczynska

El primer musical salido de la historia del cine de Polonia es The Lure que conjuga diferentes elementos para terminar convirtiéndose en una obra única.

El primer musical salido de la historia del cine de Polonia es The Lure que conjuga diferentes elementos para terminar convirtiéndose en una obra única.

Dirigida por Agnieszka Smoczynska, siendo ésta su ópera prima, y escrita por Robert Bolesto, es un cuento de hadas oscuro.

Las protagonistas son dos sirenas (una rubia, llamada Plateada, y una morocha llamada Dorada) que fascinadas por un músico que escuchan tocar frente al mar, deciden pasar un tiempo en la Tierra. Nunca ocultan su identidad, y la banda, que toca en un club nocturno y se sienten rápidamente fascinados por estas criaturas, las llevan a cantar con ellos. Cuando están secas, su cuerpo se parece al de cualquier humana, excepto desnudas ya que, como dicen en el propio film, en la entrepierna son lisas como una muñeca Barbie.

Ellas son adolescentes y sólo quieren divertirse, por lo que visten vestidos cortos, chaquetas de cuero, lentejuelas y cantan y bailan sobre el escenario. La atención que reciben, los ojos que no pueden despegarse de ellas, es un juego al que se prenden inmediatamente e incluso se muestran, siendo parte del show, como son naturalmente, con la enorme cola de pez que les nace desde la cintura. En este mundo de fantasía de los 80s, la gente no se asusta ni cuestiona lo que ve, simplemente se deja llevar por lo atractivo de lo tan extraño como hermoso.

La película dedica todo un primer acto a desplegar este universo, a mostrar a estas criaturas divinas y dejarnos seducir por ellas, y es por eso que el conflicto que definirá a la película tarda un poco en desarrollarse como tal. Los primeros números musicales son fascinantes además de sumar a esta idea de fantasía a la que apuesta el film, incluso aquel que no tiene todavía a estas sirenas como protagonistas, en el cual suena una versión de “I feelloved” de Donna Summer, que hace bailar hasta a los empleados de ese club nocturno. En ciertas escenas, el estilo visual rememora a The Hunger de Tony Scott, aunque en aquella la banda sonora era mayormente gótica, con un estilo videoclipero sensual y oscuro. Incluso las sirenas parecen vampiras cuando sus instintos depredadores afloran.

Finalmente, el conflicto pondrá a estas hermanas con ideas enfrentadas. La rubia se enamora y quiere entregarse por completo a él, con todo lo que esto implica, en este caso dejar parte de sí para siempre. La morocha es una come hombres, nunca más literal, y no está dispuesta a perder a su hermana. Hay un tercer ser de estas cualidades, masculino, que es quien revela el trágico destino que una sirena que se enamora puede llegar a sufrir, y quien describe el paso de estas sirenas por la tierra como lo que realmente debería ser para ellas, unas vacaciones.

En The Lure, los hombres terminan pareciendo más animales que estas sirenas depredadoras. Criaturas que además son fácilmente corrompidas, seducidas por cada elemento de la vida nocturna como bien lo son el sexo, el alcohol y hasta el cigarrillo.

Los efectos especiales están muy bien logrados y a esas sirenas siempre se las siente reales.

Más allá de algunas inconsistencias en su guión, de algunos personajes que no terminan de desarrollarse (incluso del pasado de estas sirenas no sabemos demasiado, pero tampoco lo necesitamos) o que aparecen y desaparecen (la que protagoniza la escena lésbica con una de ellas), The Lure funciona para el espectador ávido de experiencias distintas. Escenas de amor, mucho rock, luces estridentes, algo de gore y sexo, son algunos de los muchos elementos que hacen de esta película algo tan extraño como cautivante. No es perfecta pero es interesantísima e imperdible.

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