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18º BAFICI Competencia Vanguardia y Género: Stand by for tape back-up de Ross Sutherland

El poeta Ross Sutherland toma un VHS que formó parte de su vida y la de su abuelo, y a partir de la visión y revisión constante de éste va construyendo su historia.

El poeta Ross Sutherland toma un VHS que formó parte de su vida y la de su abuelo, y a partir de la visión y revisión constante de éste va construyendo su historia.

Así como sucedía el año pasado en esta misma competencia con The Royal Road, de Jenni Olson, Stand by for tape back-up funciona como un diario personal de su realizador. Un diario en el que los pensamientos y la descripción de ciertos momentos de su vida parecen ir saliendo a flote, revelándose, de un modo muy natural.

En un momento, él cuenta que sus últimos años toda su vida parecía haberse reducido a un disco rígido, donde tenía fotos, videos, música que escuchaba, y un día lo perdió a todo eso. Más allá de no soler apegarse a objetos a causa de constantes mudanzas, ese disco era lo más valioso que tenía por todo su contenido. Hoy, es este viejo VHS, con rejuntes de películas, series de televisión y hasta algunas publicidades, lo que mejor funciona como viaje a aquellos momentos añorados.

El mago de oz, Los cazafantasmas, El príncipe del rap, Thriller de Michael Jackson, son algunas de las cosas que quedaron registradas por parte en ese video y le sirven a Sutherland como pie para trasladarse a diferentes momentos de su vida como por ejemplo su niñez, en la que su abuelo, fallecido y probablemente la razón de ser y hacer esta película, lo llevaba a ver Los cazafantasmas mientras él se moría de miedo.

Miedos, otro de los tópicos en los que ahonda, no sólo a través de esa anécdota de niño, sino ya cerca del final, con Tiburón. “Si realmente quieren creer en algo, dejen de mirarlo”, reflexiona con esa película, conociendo cómo surgió la idea de eliminar al tiburón de una película de tiburones, entendiendo que siempre da más miedo aquello que no se ve. Incluso hace alusión a momentos oscuros de su vida, relacionados con el alcohol y la depresión.

Sin más imagen que la de este VHS que se sucede, se rebobina y se repite constantemente, la narración de Sutherland termina de construir toda una historia a través de una película tan chiquita y sin adornos. Es quizás la catarsis que necesitaba hacer, que a veces uno necesita hacer, para poder llegar comprender mejor ciertos momentos y decisiones (no sólo las nuestras). “Dejarlo ir no es lo mismo que olvidarlo”.

La película se proyecta además con los tres cortometrajes de Nazl Dinçel, Solitary Acts, que exploran la sexualidad de una joven desde temprana edad, con imágenes psicodélicas, explícitas (masturbación en primer plano incluida), y hasta música de Britney Spears y Lady Gaga. También se proyecta el corto Something Between Us de Jodie Mack, en el que juega con las luces y los colores a través de diferentes objetos creando extrañas imágenes que parecen salidas con algún tipo de efecto especial, aunque es todo artesanal. El detalle de estos cortos: son proyectados en 16 mm.

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