Crítica de Estrenos

Estrenos La luz entre los océanos de Derek Cianfrance

Se estrenó la última película de Derek Cianfrance, La luz entre los océanos; un drama de época protagonizado por Alicia Vikander y Michael Fassbender.

Se estrenó la última película de Derek Cianfrance, La luz entre los océanos; un drama de época protagonizado por Alicia Vikander y Michael Fassbender.

A Derek Cianfrance el melodrama le sienta bien. Lo demostró de manera perfecta en su segunda película, la devastadora Blue Valentine, que tiene a favor llegar a ese estado dramático de una manera tan cruda como natural, a la larga cualquier espectador se siente cercano a lo que pasa (y duele) entre el amor y el desamor. Con The Place Beyond the Pines, su melodrama no era ya tan romántico (las relaciones principales tienen que ver entre padre e hijo), pero la historia presentaba giros dramáticos y muy sorpresivos, de esos que constantemente cambiaban el rumbo de sus protagonistas. En su cuarto y último largometraje, La luz entre los océanos, el realizador intenta conjugar un poco de cada uno de esos melodramas esta vez enfocados en una historia de época y basada por primera vez en el material de alguien más, la novela de M.L. Stedman. No obstante, el resultado está alejado de lo que uno podría haber esperado de un realizador como Cianfrance.

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Tom es un hombre que vivió y vio muchas cosas durante la Guerra y eso parece haberlo dejado emocionalmente entumecido. Por eso decide aspirar a lo que en aquel momento considera el trabajo ideal para él: ser el encargado del faro de una costa australiana, viviendo solo en una isla. Llega como suplente, esperando estar sólo unos meses cubriendo el puesto de una persona a la que literalmente la soledad de ese lugar lo terminó volviendo loco, pero luego le ofrecen quedarse de manera momentánea y él, adaptado a su rutina solidaria, acepta. En el pueblo conoce a Isabel, una joven bonita y alegre que se siente atraída e intrigada por él de manera inmediata y comienzan a abrirse el uno al otro a través de cartas hasta terminar casándose y vivir los dos solos en esa isla esperando formar una familia, y así alejarse de aquella soledad que quizá lo vuelva loco como los antecedentes sugieren. Y allí empieza el primero de los dramas.

Alicia Vikander, quizás una actriz a la que se la ve más joven que lo que su personaje necesitaría (algo tan común en Holywood con las mujeres de todos modos), interpreta a aquella Isabel que se casa enamorada y llena de ilusiones de armar su propia familia. No obstante ninguno de sus embarazos llega al término necesario y desolada va armando el cementerio de almas que serán siempre recordadas. Michael Fassbender es Tom, el hombre que de no sentir nada pasa a enamorarse de ella y ser su sostén, ponerla siempre en primer lugar a tal punto de hacer todo lo posible para que ella sea feliz. “No podría haber pedido un mejor marido”, dice ella en algún momento aunque de eso se va a dar cuenta de verdad cerca del final de la película.

Es que toda esa parte de la historia no es más que lo que podría ser una especie de primer acto, aunque más largo de lo que un acto introductorio debería ser. Y esa historia de amor está contada de manera estereotipada y sin emoción, a tal punto de no terminar de conectarse el espectador con ella. Imposible no contrastarla con Blue Valentine, en la cual al principio nos enamoramos de esos dos personajes como ellos dos se enamoran entre sí.

Cuando el drama avanzan y se van sucediendo otros conflictos, es cuando la historia comienza a tornarse más interesante. Una Isabel desolada y un Tom que se siente impotente ante la infelicidad de su mujer se encuentran de repente con un bote que llega a su isla cargando a un hombre ya fallecido y un bebé recién nacido. Tom es quien se enfrenta con el dilema entre lo que está correcto y lo que no, pero parece no hacer daño a nadie más. Isabel necesita ese bebé para salvarse, no es ella quien lo salva, como quiere hacerle creer a Tom. Y así deciden quedarse con este bebé como si fuera su propio hijo, guardando aquel secreto del resto del pueblo.

Claro que luego los conflictos se siguen sucediendo y ya no vale la pena contar más de lo expresado anteriormente, pero sí resaltar que todo está narrado desde lugares comunes y sin un atisbo de inspiración. Es curioso que uno de las cosas que seguramente lleve a ver esta película sea el hecho de ver en pantalla a Vikander y Fassbender en el lugar donde se enamoraron, sin embargo en pantalla no tienen química y ésa sea quizás una de las razones por las cuales esa historia de amor queda tan relegada a un segundo plano, resulta lo menos interesante del relato más allá de que por separado ambos entreguen buenas interpretaciones.

Con una cuidada fotografía y una banda sonora que termina intensificando el tono rosado-emotivo del film (no es de lo mejor que ha hecho Alexandre Desplat) dan como resultado una película estereotipada, con una resolución innecesariamente cargada de golpes bajos y lugares comunes. En el medio consigue algunas escenas logradas y el personaje secundario pero imprescindible interpretado por Rachel Weisz aportan un poco más. Quizás si se hubiese profundizado un poco más psicológicamente en las decisiones que los personajes toman en lugar de caer en el cuentito ético, el film hubiese logrado otra densidad.

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