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Hoy comienza el 3º Festival Internacional de Cine LGBTIQ ASTERISCO

Hasta el 6 de noviembre se realizará en Buenos Aires la tercera edición de Asterisco, Festival Internacional de Cine LGBTIQ que dirige Albertina Carri y que pone su mirada sobre la diversidad sexual. En la competencia se podrán ver los siguientes films.

Hasta el  6 de noviembre se realizará en Buenos Aires la tercera edición de Asterisco, Festival Internacional de Cine LGBTIQ que dirige Albertina Carri y que pone su mirada sobre la diversidad sexual. En la competencia se podrán ver los siguientes films.

La noche, de Edgardo Castro

“Porque estoy cayendo cada vez más profundo, y volviéndome cada vez más oscura, buscando amor en todos los lugares equivocados”, canta Lana del Rey en una de las canciones más devastadoras de su último álbum. Es el lamento de alguien que está solo y busca llenar vacíos, como pueda. La noche también lo es, un retrato crudo e intimista sobre un hombre de quien no sabemos demasiado (¿necesitamos hacerlo?), ni de dónde viene, ni de qué trabaja, ni qué espera de la vida. Un hombre solo, que cae continuamente en las drogas y el sexo casual, muchas veces pago (incluso para “dormir abrazaditos”).

La noche puede también haberse convertido en el centro de la polémica durante su exitoso paso por el BAFICI porque su protagonista y director no temió ser explícito con sus escenas de sexo, constantes y largas, pero quedarse con eso es injusto. Más allá de lo sexual del film, escenas de todo modo retratadas de un modo frío y mecánico, no sensual, donde no lo vemos precisamente disfrutar a él, el film también tiene su dejo de ternura, sobre todo al retratar la amistad de su protagonista con Guada, un travesti que, como él, de noche por esas calles de Buenos Aires no vive, simplemente existe. Y es con ellos dos que la película nos regala uno de los finales más bellos, aunque la conviertan quizás en una película más conservadora de lo que uno esperaría.

Tiene sus irregularidades, incluso en el modo de filmar se percibe cierto amateurismo, pero también mucha crudeza y corazón, una combinación que hace de La Noche una película que por su envoltorio sexual nunca será recibida como corresponde en circuitos comerciales, pero a la que el Festival Asterisco le sienta muy bien.

Las lindas, de Melisa Liebenthal

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Melisa Liebenthal decidió utilizarse a ella misma para expresar lo que piensa hoy del lugar que la mujer ocupa en la sociedad. Junto a sus amigas de la infancia y a través de sus retratos y anécdotas, repasa estereotipos y de a poco va desarrollando su forma de ver la vida y las cosas.

No teme mostrarse cómo es y reflexionar sobre cómo la ve el resto: la confunden con un hombre al oírla hablar además de llevar el pelo corto y vestir de manera “poco femenina”, no sonríe en las fotos y no le encuentra el sentido a sufrir para quitarse unos pelitos de su cuerpo que nacen de manera natural. Todo esto en contraposición a las “lindas” de sus amigas, donde incluso una es modelo.

Melissa siempre es consciente que la imagen pesa, el qué dirán, qué dicen, y esto se ve además en el detalle no menor de que una de sus amigas decidiera que haya un filtro entre lo que Melissa podía mostrar y lo que no.

Un documental muy indudablemente personal (a la larga es un diario audiovisual) pero al mismo tiempo universal, tan interesante como entretenido.

Disco Limbo, de Fedro Ladanveri y Mariano Toledo

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“Yo no sé lo que me pasa cuando estoy con vos. Me hipnotiza tu sonrisa”, recita entre otras cosas (y canciones, especialmente) el protagonista de Disco, que cuenta la historia de un joven que conoce y se enamora de otro en medio de una fiesta. Pero Disco Limbo no se parece demasiado a ninguna otra película y el relato de la historia no sólo se cuenta varias veces de diferentes maneras, con ciertos cambios, sino que con un estilo audiovisual que intenta reflejar las relaciones de hoy en día, que se dan más que nada desde lo virtual. “Quiero bailar y me quiero enamorar”, dice el protagonista, dos cosas que a la larga provocan la misma sensación, la que produce una liberación de endorfinas.

Es difícil captar alguna influencia precisa pero probablemente MTV, especialmente la de su época más gloriosa, esté entre ellas. Las imágenes y los sonidos apuestan a la psicodelia, mientras la historia, las historias que son la misma (se repiten pero todas son parecidas y distintas a la vez), es sobre el amor, el amor joven especialmente que en realidad más que amor es una obsesión.

Puede ser que el estilo videoclipero en algún momento quiera agotarse pero gracias al humor y a las líneas de diálogos precisas la película se torna divertida. Y claro, indudablemente original.

Las decisiones formales, de Melissa Aller

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Melisa Aller retrata de manera poética, con su cámara Super 8 y en blanco y negro, la cotidianeidad en la vida de Kimby. “No es fácil. Nada es fácil. Si a los demás les cuesta conseguir algo a mí siempre me costó el doble. Debe ser que yo estoy del lado más desfavorecido de la vida”. Kimby, nombre elegido por ella pero que ya figura en su DNI (como menciona en una de sus entrevistas de trabajo, orgullosa de esa decisión) gracias a la Ley de Identidad de Género, es consciente de su lugar en la sociedad. Porque una ley la ayudó a ser quien ella siente que es, pero esto no le hace más sencillo insertarse en una sociedad aún atrasada.

“Subsisto. A veces resisto”, se lee en una de las leyendas que intercala entre secuencias. Y eso es lo que hace Kimby. Trabaja vendiendo cosas en la calle, en el tren, mientras acude a entrevistas de trabajo con resultados no deseados. Vive con una amiga y no hay rastros de su familia. Además deposita esperanzas amorosas en un hombre casado que suele dejarla plantada.

En este producto experimental, Aller se atreve a incluir números musicales, leyendas y pensamientos varios, haciendo que la película no tenga una línea narrativa definida. Como dato, está filmada de manera cronológica y sin editar, lo que le aporta mucha naturalidad.

No obstante el acierto principal de Aller radica en que si bien retrata de manera realista (más allá de lo poético y lo artístico del Super 8) la realidad de una transexual, no la victimiza en ningún momento, simplemente deja ser a su personaje. Aunque también es cierto que más allá de su corta duración (apenas poco más de una hora), por momentos se la siente estirada, haciéndonos creer que quizás como mediometraje funcionaría de manera más concisa.

Interesante a nivel visual y narrativo, Las decisiones formales logra reflejar la realidad que vive la comunidad trans de manera honesta y con mucho corazón.

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