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31º Festival Internacional de Cine de Mar del Plata: Moonlight, de Barry Jenkins

La primera película de la Competencia Internacional en proyectarse fue Moonlight, de Barry Jenkins. Una película pequeña pero llena de emociones que viene generando un furor tal en su recorrido que algunos hablan de posibles nominaciones al Oscar.

La primera película de la Competencia Internacional en proyectarse fue Moonlight, de Barry Jenkins. Una película pequeña pero llena de emociones que viene generando un furor tal en su recorrido que algunos hablan de posibles nominaciones al Oscar.

El tiempo lo sabrá, pero lo cierto es que estamos ante el retrato de un joven negro en el Sur de Florida a través de tres momentos claves y definitorios de su vida.

Barry Jenkins regresó al Festival de Mar del Plata con Moonlight, que rememora en su estructura mucho a Boyhood, pero si bien es también el retrato de un joven desde que es pequeño, dividido en tres episodios, se la percibe, además de estar interpretada por tres actores distintos, más cruda y dolorosa, aunque capaz de generar la misma dosis de emoción.

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Pequeño, Chiron o simplemente Negro. Tres formas de llamar a un mismo personaje. Un niño callado que se escapa de su casa y en una situación de bullying (una constante en su vida) es rescatado por un traficante de drogas que se contradice con su propia profesión, dándole el refugio y el cariño que su madre drogadicta (una Naomie Harris alejadísima del glamour de las James Bond que rodó durante el corto rodaje de esta misma) no le da. Un adolescente que en pleno despertar sexual sigue siendo acosado y llevado hasta el extremo por sus propios compañeros, a la vez que sufre una pérdida muy dura. Un joven que se hizo fuerte porque no encontró otra salida y hoy es un traficante de drogas a la vez con un enorme vacío emocional esperando ser llenado.

Jenkins entrega una película dura y conmovedora al mismo tiempo, y esto sucede principalmente gracias a la construcción de un personaje muy complejo y con quien uno no tarda en simpatizar.

Algunas situaciones que retratan podrían haberse convertido de manera fácil y rápida en golpes bajos, Jenkins las narra con soltura y con cierta melancolía, como el azul con el que decide teñir algunos planos y, de una manera más metafórica, a su personaje principal. Alex R. Hibbert, Ashton Sanders y Trevante Rhodes son los tres actores que le imprimen cada uno su sello al mismo personaje.

Los temas que trata el film son a veces tan gastados en el cine, como la marginalización, las drogas, el abuso y la homosexualidad, pero lo que podría haber resultado en un empalagoso melodrama termina rompiendo toda expectativa (y para mejor, como no suele suceder) y haciendo de Moonlight una película con un corazón enorme. Una experiencia demoledora y conmovedora al mismo tiempo. Imperdible.

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