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31º Festival Internacional de Cine de Mar del Plata: Paradise, de Andrei Konchalovsky

La nueva película del director ruso Andrei Konchalovsky representa su país en la Competencia Internacional del Festival de Cine de Mar del Plata, y es un relato sobre tres personajes e historias cruzadas durante la diferente época del régimen nazi en Rusia.

La nueva película del director ruso Andrei Konchalovsky representa su país en la Competencia Internacional del Festival de Cine de Mar del Plata, y es un relato sobre tres personajes e historias cruzadas durante la diferente época del régimen nazi en Rusia.

Filmada en un áspero blanco y negro, Konchalovsky (director ruso que incluso ha colaborado con Tarkovsky) decide contar la historia de tres personajes diferentes cuyas vidas se cruzan en el contexto de la ocupación nazi en Rusia. Olga, una periodista de moda rusa que es miembro de la Resistencia Francesa; Jules, un oficial y colaborador francés que comienza a gestionar la detención de Olga; y Helmut, un oficial alemán de alto rango en la SS.

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Las historias están contadas a través de escenas de ficción mayormente pero también intercala de manera asidua imágenes de cada uno de estos tres protagonistas dando testimonio a la cámara. Sin dudas la interpretación que sobresale por las del resto es la de la actriz Julia Vysotskaya, capaz de transitar muchas emociones distintas a lo largo del film. Otro acierto del film es que los personajes suelen ser muy complejos y de una construcción llena de contradicciones, así uno puede empatizar con un personaje para luego arrepentirse de haberlo hecho. Los malos no siempre parecen malos, los buenos también hacen cosas malas.

A través de las más de dos horas de duración, Konchalovsky logra que el interés nunca decaiga. Pero mientras cuenta con escenas a nivel narrativo más logradas que otras, la fotografía es hermosa y elegante. Lamentablemente, sobre el final se opta por el camino más fácil y accesible. No obstante, parece funcionar para la mayoría de los espectadores, pues en su primera proyección durante el festival recibió del público una de las mayores ovaciones de lo que va de la competencia. Dato de color pero no menor: Paradise es la película que Rusia envió como representante para los próximos premios de la Academia.

Paradise es más interesante en su envoltorio que en su contenido. Historias como estas se han contado y seguirán contando muchas, Konchalovsky agregó una estructura atractiva pero no pudo terminar de aprovecharla y cayó en un melodrama más con el Holocausto como marco.

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