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31º Festival Internacional de Cine de Mar del Plata: La reconquista, de Jonás Trueba

Lo nuevo del director de Los exiliados románticos, Jonás Trueba, participa de la Competencia Internacional del Festival de Cine de Mar Del Plata con una historia sobre el primer amor y cómo éste nos sigue definiendo a medida que pasa el tiempo.

Lo nuevo del director de Los exiliados románticos, Jonás Trueba, participa de la Competencia Internacional del Festival de Cine de Mar Del Plata con una historia sobre el primer amor y cómo éste nos sigue definiendo a medida que pasa el tiempo.

Dos personajes treintañeros se reencuentran, Olmo y Manuela. Se conocen pero hace mucho que no se ven. Ella le entrega una carta. Él la lee y si bien intenta expresar lo menos posible, ésta no le es indiferente. Jonás Trueba construye la primera parte de su película con este reencuentro, siguiendo a estos dos personajes a través de una noche en Madrid, donde empiezan yendo a tomar algo, para luego asistir al concierto que da el padre de ella y terminar bailando en una reunión privada. Ya en esa primera parte Trueba plasma diferentes emociones con mano maestro y mucha naturalidad. Y el apoyo de la música, con las canciones de Rafael Berrio ilustrando con bellas melodías lo que la escena narra.

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Pero la reunión se termina y se separan. Ahora lo seguimos a él, que regresa a la mañana siguiente a la casa de su actual novia que está totalmente al tanto de lo que él estaba haciendo. A la larga no es más que un simple reencuentro entre dos personas que supieron conocerse. Pero ella no es ninguna tonta y aunque no diga nada, dentro suyo percibe que a él lo movilizan más cosas que las que es capaz de exteriorizar. Este fragmento en realidad funciona como nexo entre las dos verdaderas mitades del film.

La última de las partes en que está dividida la película regresa al pasado para terminar de reconstruir esa historia, ese primer amor adolescente que, tal como tenía que ser, era profundo, tórrido y para ellos lo era todo.

Trueba narra su película mayormente a través de escenas largas que se poyan muchas veces en simples sonrisas, miradas, y silencios tímidos. Y así termina de delinear una película que no gira en torno a una reconquista ni a recuperar un amor perdido, más allá de su título, sino que pone en juego la idea no nueva de que el primer amor nunca se va, nunca del todo, pero del modo en que es el que define mucho de lo que somos acá y ahora. El amor, la pareja y los ideales que uno tiene y con el tiempo va perdiendo. ¿Se conocieron demasiado pronto, o se conocieron en el mejor momento de sus vidas? ¿Ése fue el mejor momento de sus vidas? Se preguntan ellos, nos preguntamos nosotros.

La reconquista es una de esas pequeñas películas capaz de generar emociones genuinas porque a la larga todos fuimos adolescentes y nos sentimos con esa urgencia de amar. “Todos somos principiantes”. Y porque de esas experiencias uno termina de construirse como persona. Bella y conmovedora, de esas que se quedan con uno.

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