Crítica de Estrenos

Línea de 4 de Diego Bliffeld y Nicolás Diodovich

Diego Bliffeld y Nicolás Diodovich dirigen Línea de 4, un drama sobre un grupo de amigos que se reencuentran para ver la final del Mundial 2016 a medida que afloran entre ellos secretos de un pasado que los sigue acechando.

Diego Bliffeld y Nicolás Diodovich dirigen Línea de 4, un drama sobre un grupo de amigos que se reencuentran para ver la final del Mundial 2016 a medida que afloran entre ellos secretos de un pasado que los sigue acechando.

No es un día más. No es una reunión más. Es el reencuentro de cuatro amigos treintañeros que hace mucho no se reúnen todos juntos. Es además la final del Mundial, y Argentina juega contra Alemania. No obstante, ese contexto es casi una excusa, quizás para ellos también, la excusa para juntarse aunque ya ni se vean ni se hablen. No desde que pasó lo que pasó. La película de Diego Bliffeld y Nicolás Diodovich se sucede toda en una sola locación, en tiempo casi real, por lo que se la siente inevitablemente muy teatral.

Lo que empieza como una reunión entre amigos, con algo de alcohol, un partido como el motivo principal, de a poco deriva en que cada uno de estos personajes, todos hombres, vayan sacando a relucir su forma de pensar, rasgos de su personalidad, decisiones que han tomado con sus vidas, todo de un modo poco agradable, simpático.

“Nos ponemos más grandes, se puede hablar cada vez menos”, reflexiona uno al principio, cuando apenas se asoma la idea de ir revelando algo de sí mismos. Otra excusa: la apuesta. Ni dinero, ni comida, apostemos secretos. Porque a la larga, todos tienen algo guardado que quieren y al mismo tiempo no quieren o no pueden compartir.

Línea de 4- vision del cine
Línea de 4- vision del cine

El partido comienza a tomar cada vez menos protagonismo, aunque la tensión y los nervios por lo que va sucediendo siguen allí.

En esa hora y media, la película va desarrollando estos personajes que se creen cancheros, con sus vidas armadas cada uno como pudo, sus pensamientos machistas, sus puntos de vista políticos, y sobre todo sus diferentes modos de afrontar aquello que pasó y los marcó hasta el día de hoy.

Esos únicos cuatro actores que aparecen en toda la película, Diego Echegoyen, Carlos Eisler, Alejandro Hener y Alejandro Lifschitz, son el verdadero motor del film. Como en el teatro, y como mencioné esta película tiene mucho de teatral, sin actores capaces de transitar por todos estos estadíos el resultado sería muy distinto.

Línea de 4 no es una película futbolera en sí. Es principalmente una película sobre cómo cada uno afronta los problemas que la vida va situando en cada uno. Con pocos elementos, cuatro actores, una locación, tres cámaras, Línea de 4 es una película entretenida y bien llevada.

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