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Un recorrido por la 14º Muestra de Cine Europeo en Buenos Aires

Concluye la Muestra de Cine Europeo que se pudo ver en la Alianza Francesa y el Instituto Italiano Di Cultura. Estas son algunas de las películas que pudieron verse.

Concluye la Muestra de Cine Europeo que se pudo ver en la Alianza Francesa y el Instituto Italiano Di Cultura. Estas son algunas de las películas que pudieron verse.

Baden Baden. De Francia, dirigida por Rachel Lang y con protagónico de Salomé Richard, en esta película se explora la vida de una joven veinteañera que deambula entre varias relaciones y algunos trabajos temporarios al mismo tiempo que cuida de su abuela. Con un tono intimista, Lang decide retratar su paso a la adultez a través de un baño: ella se propone sola quitar la bañera de la casa de su abuela para instalar una ducha que le resulte más cómoda. En realidad, la única ayuda que acepta, negada totalmente a llamar a un plomero o un albañil, es la de un vendedor que tiene mejores intenciones que habilidades. Sutil y modesta, BadenBaden se apoya principalmente en su actriz y en ese personaje fuerte y alegre que al mismo tiempo se encuentra un poco perdido.

Reinas de Siria. De Reino Unido y dirigida por Yasmin Fedda, esta película es un documental sobre un proyecto teatral que pretende llevar a cabo una versión libre de “Las mujeres troyanas”. Las decenas de mujeres que van a actuar en realidad no son actrices, sino que tienen en común es que son refugiadas y fueron alejadas de su Jordania natal. A medida que se va ensayando, y se van leyendo e interpretando los textos, los paralelismos resultan cada vez más evidentes. Pero nunca nada es fácil, y el proyecto no siempre parece poder seguir en pie, sobre todo cuando muchas de estas mujeres van abandonando la idea, algunas forzadas por sus propios esposos.

Dos noches hasta mañana. De Finlandia y dirigida por Mikko Kuparinen, en esta película protagonizada por la actriz Marie-JoséeCroze se relata un encuentro entre desconocidos durante una noche en un hotel de Lituania. Desde el vamos la inspiración del cine de Linklater se percibe en el aire: dos personas que en medio de multitudes cruzan sus miradas y se sienten inexplicablemente conectadas. Acá sus dos protagonistas ni siquiera hablan el mismo idioma y aun así se permiten pasar algunos momentos juntos, de bares y hasta cuarto de hotel. Lo que podría haber quedado en una noche, en esa única noche, se transforma en un poco más de tiempo cuando una lluvia de cenizas le impide viajar y se ve forzada a quedarse con él. Más allá de la premisa tan corriente para este tipo de historias, Kuparinen va tomando rumbo propio con algunas vueltitas de tuerca que en realidad exponen cómo pueden ser estas relaciones en lugares alejados y sin conocidos alrededor: podemos ser lo que queramos, mentir, fingir, jugar a ser otra persona. No obstante, al mismo tiempo, la intimidad inesperada brinda esa curiosa sensación de comodidad, de conocerse. Así, Dos noches hasta mañana es un relato cargado de aristas sobre una relación que pretendía ser casual y pasajera pero que quizás se quede presente (sea físicamente o no) por mucho tiempo.

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