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Premios en el Festival Internacional de Cine Documental FIDBA

El Festival Internacional de Cine Documental de Buenos Aires, que finaliza este miércoles, entregó los premios de su cuarta edición el sábado 29 de julio en el Centro Cultural Matta con la presencia de directores y jurados.

El Festival Internacional de Cine Documental de Buenos Aires, que finaliza este miércoles, entregó los premios de su cuarta edición el sábado 29 de julio en el Centro Cultural Matta con la presencia de directores y jurados.

El mayor reconocimiento fue para el film Calabria de Pierre-Francois Sauter, que fue elegido como mejor documental por el jurado de la Competencia Internacional integrado por Annabelle Aramburu, Alejandra Portela y Daniel Rosenfeld. Una Mención Especial se le otorgó al documental Ama-San, de Claudia Varejao.

Dentro de la Competencia Internacional de ópera prima, el jurado integrado por Claire Aguilar, Teresa Czepiec e Ivo Aichenbaum eligió como mejor film a The Two Faces of a Bamiléké Woman, de Rosine Mfetgo, y las menciones especiales fueron para El pacto de Adriana, de la chilena Lisette Orozco, y para Hotel Dallas, de Livia Ungur y Sherng-Lee Huang. La competencia Panorama Argentino, con jurado integrado por Debra Zimmerman, Katarzyna Wilk y Paula Gastaud, distinguió como Mejor Documental a Orione, de Toia Bonino. Mientras que Regreso a Coronel Vallejos de Carlos Castro y Las Cinéphilas de María Álvarez se quedaron con las menciones especiales. El miércoles se proyectarán los filmes ganadores en el Cine Cosmos: The Two Faces of Bamiléké Woman a las 17, Calabria a las 19 y Orione a las 21.

In place de Genevieve Bricknell fue elegido como ganador dentro de la competencia Internacional de Cortometrajes del FIDBA. El documental del Reino Unido retrata a tres individuos que hablan sobre cómo sus intereses personales los ayudaron a lidiar o reducir la autolesión. Este tipo de trastorno es difícil de visualizar y este corto lo logra de una manera simple pero que no deja de ser profunda y original. Esto se debe al tipo de estética visual elegida que es arriesgada para la sensibilidad del tema. A partir de la voz en off de los protagonistas surgen las imágenes. No se conocen sus caras, pero sí como canalizan sus emociones. Lo único que se retrata son sus entretenimientos: andar en patineta, la gimnasia artística y un paseo por el campo. Las cosas que hacen para encontrar comodidad y estabilidad mental. Lo importante no es la imagen sino el contenido de las palabras. El corto surgió a partir del Edinburgh Self Harm Project, un programa dentro de la organización benéfica Penumbra, que se encarga de apoyar a las personas a detener o reducir este tipo de trastornos. El mismo se proyecta en las sesiones para llegar desde otra perspectiva a los pacientes y así poder ayudarlos. In place… es un poderoso trabajo documental que explora conceptos sobre la salud mental desde la mirada de los que la sufren. Son sus voces la esencia del contenido. Y sus narraciones derivan en emociones que provocan preguntas en lugar de dar respuestas.

Dentro de la competencia se reconoció la labor de Martina Juncadela y Martín Vilela, quienes lograron la primera mención por Fiora (el mismo que compitió en la sección de cortos del BAFICI de este año). El documental lleva el nombre de su protagonista, que es la abuela de la directora y actriz, Martina. Fiora se mete en el vínculo real de ellas, mostrando algo tan simple como un almuerzo que deriva en una conversación profunda sobre el pasado. La autenticidad de las emociones de Fiora es lo que hace que el corto sea tan atractivo. Ella no cree tener la importancia suficiente para que la graben, no cree merecer este reconocimiento. Su incomodidad ante la cámara es visible por momentos, pero a pesar de eso logra con sus palabras contar una historia que genera intriga no sólo al espectador sino también a su nieta. La curiosidad de Martina logra que Fiora responda sus preguntas y cuente una vieja historia de amor que analiza la situación política latinoamericana en los años 70.

La segunda mención fue para Cecilia Paviolo por ¿Para qué Dios si tenemos Padre?, un documental que inicia en un contexto completamente desconocido como lo es una fábrica de ataúdes para retratar el vínculo entre un padre y un hijo. Alfredo cuenta las particularidades sobre el negocio familiar, el cual no tiene un mercado fijo y su principal variable es la cantidad de muertes que ocurren por mes o por año. Frente a esta realidad, también, debe lidiar con su hijo Germán que quiere aprender el oficio. La falta de interés de su hijo por el estudio y su dedicación por los ataúdes es una condena que pasa de generación en generación. La cámara no abandona nunca la fábrica. Las imágenes están entrelazadas por la voz en off de Alfredo y Germán, quienes explican con sus palabras cómo es posible vivir de la muerte. La gran virtud del corto es su capacidad para retratar un oficio que siempre está oculto y que la sociedad prefiere ignorar.

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