Crítica de Estrenos

Transformación de Iván Wolovik

Transformación se muestra como parte orgánica del disco homónimo de Palo Pandolfo y la Hermandad. El director cordobés, Iván Wolovik, explora la figura del músico/poeta en el momento mismo (íntimo) de la grabación de lo que hasta ahora es su último trabajo sonoro.

                                                                                                                                                                “con un resto de lucidez

                                                                                                                                                                                   se reinventó”.

                                                                                                                               El Reflejo, Palo Pandolfo y La Hermandad

Palo Pandolfo es esa clase de artista que arrastra un reconocimiento intrínseco. Podés no saber quién es pero te suena. Y si sabés quién es, que acompañes o no en gusto y forma, no quita la coherencia que pareciera envolverlo. Transformación es la clase de documental que reafirma para el fanático, presenta de modo suficiente para el ocasional espectador y casi que podría resultar innecesario para el que duda: el mito (el culto) se humaniza y detrás de eso resta encontrar arte o, simplemente, el abismo de la sobreproyección.

Justamente, eso que ocurre por detrás es puesto en primer plano en Transformación: asistimos a ese momento vivo, confuso, pasional, en el que las cosas importantes se debaten con ruido de fondo y entre tintineos de vasos de birra o en ronda de mates, como la primera vez. Ese momento donde todo lo que se dice parece ya hablado pero se aproxima, por fin, a su resolución definitiva.

Hay un carácter universalizante en ese estadío creativo que Iván Wolovik logra reflejar. Y lo hace usando el tema El reflejo, como leitmotiv. Tema que se discute y se vuelve ese momento en el que la creación tiene que ser finalmente plasmada: el instante clave en el que ya todo deja de ser modificable o se modifica por última vez. Palo Pandolfo sabe exponerse en ese drama. Palo Pandolfo escucha su música, se acepta, se lee y se analiza a la distancia, con periodos de autocondescendencia y renegando de algo que no sabemos si busca. Cierra los ojos y deja que la música actúe, que la música lo requiera, lo lleve al éxtasis de entenderse a partir de.

Puntuación: 2.5 de 5.

Transformación deja clara constancia de un Palo Pandolfo que posee perspectiva, que busca su mejor versión, con honestidad. Sin embargo mucho queda como registro acertado (la construcción del personaje “productor” y las postas de Mollo, sin ir más lejos) pero sin un conflicto superior que nos ayude a dimensionar dentro del drama: el concepto de banda (incluso de disco) queda rápidamente relegado para que nos adentremos en un artista que tiene una visión genuina de sí, que avanza con emoción y se muestra convencido de su proceso: Roberto Palo Pandolfo no se transforma, es transformado por la música.

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